EE.UU. incauta superpetrolero venezolano con 1,8 millones de barriles en aguas internacionales
- Origen El Matiz del Periodismo
- 10 dic 2025
- 3 Min. de lectura
En un movimiento que marca una escalada significativa en la presión de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump confirmó hoy la incautación de un superpetrolero cargado con crudo venezolano frente a las costas de Venezuela. La operación, descrita por autoridades estadounidenses como un golpe contra redes ilícitas de financiamiento a organizaciones terroristas, ha sido calificada por Caracas como un "robo descarado y un acto de piratería internacional".

La acción se llevó a cabo en aguas internacionales, sin reportes de incidentes ni bajas, involucrando a personal de élite de la Guardia Costera de EE.UU. que descendió desde helicópteros militares. Según un comunicado oficial de la Fiscal General de Estados Unidos, Pamela Bondi, el buque –identificado como el Skipper (anteriormente conocido como Adisa)– fue sancionado por el Departamento del Tesoro desde hace varios años por su rol en una red de envíos ilícitos de petróleo procedente de Venezuela e Irán. "El FBI, las Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y la Guardia Costera, con apoyo del Departamento de Defensa, ejecutaron una orden de incautación para este buque cisterna utilizado en el transporte de petróleo sancionado", detalló Bondi en su cuenta oficial de X, acompañando el anuncio con un video de 45 segundos que muestra el abordaje armado del navío.

Trump, durante una mesa redonda en la Casa Blanca, no escatimó en detalles sobre la magnitud de la operación: "Acabamos de incautar un petrolero en la costa de Venezuela, un buque grande, muy grande, el más grande jamás incautado, de hecho. Y otras cosas están pasando". El mandatario añadió que EE.UU. planea retener la carga, estimada en alrededor de 1.8 millones de barriles de crudo pesado Merey, cargado en el puerto de José, en el estado Anzoátegui. Fuentes del Departamento de Seguridad Nacional indicaron que el Skipper se dirigía inicialmente a Cuba.

Esta incautación se enmarca en la intensificada campaña de la administración Trump contra el régimen de Maduro, que incluye un despliegue militar en el Caribe con portaaviones como el USS Gerald R. Ford y sanciones financieras que buscan asfixiar las exportaciones petroleras de Venezuela –su principal fuente de ingresos.
Analistas de la firma Kpler, como Matt Smith, advierten que la acción podría disuadir a otros transportistas de cargar crudo venezolano, potencialmente elevando los precios globales del petróleo, que ya subieron un 0.4% tras el anuncio, con el Brent cerrando en 62.21 dólares por barril.

Desde Caracas, la respuesta fue inmediata y contundente. El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores emitió un comunicado oficial denunciando la operación como "un crimen internacional motivado por la codicia imperialista" y un "saqueo a los recursos naturales venezolanos". "Esta agresión vandálica e ilegal revela las verdaderas intenciones de Washington: despojar a Venezuela de su soberanía petrolera", explicael texto, que anuncia acciones legales ante la ONU y otros foros internacionales. El presidente Maduro, en un acto con simpatizantes en Caracas, clamó por la "unidad nacional" y exigió el "cese al intervencionismo brutal de EE.UU. en América Latina".
Aunque volaba una bandera sudamericana falsa para evadir rastreo, su inclusión en la lista de "Nacionales Especialmente Designados" del Tesoro de EE.UU. –por apoyar a grupos como Hezbolá– proporcionó la base legal para la incautación, autorizada por un juez federal.
Expertos internacionales ven en esta operación no solo un golpe económico a Venezuela, que exporta alrededor de 132.000 barriles diarios a EE.UU. a pesar de las sanciones, sino también un mensaje a sus aliados como Cuba e Irán. "Es una apuesta doble: contra la 'cuenta bancaria' de Maduro y contra los que lo sostienen", comentó una fuente anónima cercana a la Casa Blanca.






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